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Monte Líbano y Chouf

En esta parte empezaremos por la zona que comprende la costa y con un enclave natural, el Nahr al-Kalb (Río del perro), una garganta de empinadas paredes que desde la antigüedad y a lo largo de toda la historia ha sido muy difícil de atravesar debido a las emboscadas. Debido a esto, todos los ejércitos, que han pasado por allí en diferentes épocas han dejado constancia por escrito de que pudieron atravesar esta garganta. Todas las inscripciones se encuentran en la orilla de la izquierda, menos la de Nabucodonosor II, situada en la de la derecha.

Desde una tablilla rectangular egipcia, la más antigua de todas, pasando por los asirios, griegos y árabes, hasta llegar a las más modernas, todas ellas merece la pena recorrerlas, aunque hay algunas muy dañadas.También nos podemos acercar a la profunda gruta de Yeita en la cual nace el Nahr al-Kalb, adornada en su interior con impresionantes estalactitas y estalagmitas. No se puede sacar fotos.

Siguiendo la línea de la costa, podemos detenernos en Yunieh, lugar preferido para divertirse por los cristianos ricos durante la guerra. Aquí se puede coger un teleférico en el que podremos disfrutar de unas impresionantes vistas mientras nos sube hasta lo más alto de la bahía de Yunieh.  En ella se encuentra la enorme estatua de la Virgen de Líbano, llamada Virgen de Harisa y a su alrededor se concentran distintas iglesias y templos.
La siguiente parada, imprescindible, es la histórica Biblos (Ybeil), de la cual se sabe que ya desde el V milenio a.C. estaba habitada. Biblos es una encantadora ciudad con un antiguo puerto pesquero que, aunque pequeño, fue el que le dio fama en la antigüedad pues consiguió ser el centro del comercio mundial. Destacan en él sus torres de defensa de la época de los cruzados. También posee unas magníficas ruinas en las que se puede apreciar, según se recorren, toda la historia de esta región. Se entra a ellas por el impresionante castillo cruzado del s. XII, construido con enormes bloques de piedras. Podemos observar además las murallas que se han conservado y ampliado desde la fundación de la ciudad. Estas rodean una parte de Biblos que llega hasta el denominado “barrio” medieval. En él podremos dar un paseo muy relajante admirando la arquitectura y los jardines de las casas, además de ver el área del renovado zoco y la Iglesia de San Juan Bautista, de estilo románico.
A unos kilómetros al norte de Biblos, se encuentra una pequeña ciudad maronita muy tranquila llamada Batrun. Dar un paseo por todo el puerto viejo es muy recomendable pues veremos los restos de una parte que reforzaron los fenicios, también un pequeño zoco y casas otomanas bien conservadas. Además se pueden ver los restos de un teatro romano en el jardín de una casa privada. Por otra parte, cerca de Batrun, a unos 3 Km. se halla el castillo de al-Musaylaha, que protegía antiguamente la ruta entre Beirut y Trípoli.

Otra zona, en este apartado es la de el Metn y Kesrawan, región montañosa que se extiende al este de Beirut. La primera recibe la visita de la clase media que en verano huye del sofocante calor de la ciudad. Y la segunda es popular por sus vistas y estaciones de esquí. Por ejemplo, para disfrutar de bonitos paisajes está la pequeña ciudad de Beit-Mery, con ruinas y pequeños templos romanos, también la localidad de Brumana y la cima del Yebel Sannin, este último el mejor de todos para contemplar un espectacular entorno. Por último, si os gusta esquiar en esta zona podéis encontrar las estaciones más famosas como Qanat Bakish, Zaarur, Faraya y Faqra.

El área siguiente será el Valle de Adonis, atravesado por el río del mismo nombre en su camino hacia el mar. Lugar célebre y enigmático por su bello paisaje y las leyendas antiguas que hay acerca de él. Ya hacia el norte está  Yebel Tannurin, zona en la que se localizan distintos pueblos.
Para terminar hay que visitar las montañas del Chouf, zona drusa con una larga historia en su haber. A comienzos del s. XVII, el gobernador druso y héroe nacionalista Fahr ed-Din fue el primero que unió los distintos feudos en uno solo, en lo que en teoría correspondería a día de hoy al Líbano moderno. Este emir no solo se limitó a esto sino que fomentó las riquezas y el desarrollo de las tierras. Si nos interesa esta parte de la historia, un pueblo que hay que visitar, es Deir el-Qamar, considerado como capital en aquel entonces. En él podremos ver la Mezquita del emir Fahr ed-Din al-Maani, el palacio de Fahr ed-Din y también el de su hermano Yunes Maan, un caravasar de la seda, el serrallo del emir Yusef Shehab, del s. XVIII, la iglesia de Saidat at-Tala donde se unen símbolos paganos y cristianos y el peculiar castillo de Musa. Otro pueblo es Beit ed-Din, el cual da nombre también al palacio que alberga, una antigua fortaleza del emir Bashar, gobernador del s. XVIII. Este palacio es destacable tanto por su historia como por su arquitectura pues es una mezcla del árabe tradicional y del barroco italiano. Se empezó en 1788, cuando la familia Shehab tomó el relevo a la familia Maan, y es el ejemplo más importante de la arquitectura libanesa del s. XIX. En 1930 fue declarado monumento histórico, y años después, tras la independencia, trajeron desde Estambul los restos del emir Bashar y fue utilizado como residencia oficial del presidente en verano. Lamentablemente, tras la invasión israelí quedó prácticamente destruido, aunque dos años después se ordenó su restauración declarándolo «Palacio del pueblo». En la actualidad, alberga varios museos, entre los que destaca una pequeña exposición dedicada al líder druso Kamal Yumblat, asesinado en 1977, y miembro de una familia muy representativa en la región del Chouf, los Yumblat, que dirigieron la comunidad drusa en Líbano durante el s. XX. Cerca de Beit ed-Din, se encuentra Mujtara que a día de hoy, es la ciudad donde reside esta importante familia.
Por último, hay que destacar la Reserva de Cedros que hay en el Chouf, es la mayor superficie de los tres espacios naturales protegidos de Líbano. En esta reserva hay seis bosques de cedros con árboles que pueden llegar a tener dos mil años y numerosas especies de animales y plantas. Se pueden hacer recorridos a pie, en bicicleta o con raquetas de nieve.
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