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Beirut

Beirut es una atrayente ciudad llena de contradicciones y contrastes que seguro que nos envolverá. Aunque los primeros asentamientos datan de la Edad de Piedra,  no han quedado enclaves con restos arqueológicos destacables en la ciudad.

Ya en tiempos modernos, Beirut fue el centro del caos en la guerra civil, cada milicia controlaba los distintos barrios y la ciudad estaba dividida por la denominada línea verde, que separaba la zona cristiana de la musulmana. Para que nos hagamos una idea de la mentalidad libanesa, una de las partes que cruza esta antigua línea es ahora una de las más famosas zonas de copas beirutí. Los libaneses son un pueblo que se levantan una y otra vez de sus continuas desgracias y aunque hay quien dice que una parte muy importante de la sociedad es muy superficial, hay que plantearse que tras tantos años de una horrible guerra civil, más los acontecimientos posteriores, no se les puede echar en cara que quieran pasar página y disfrutar al máximo de la vida. Estaforma de pensar se hace mucho más palpable en Beirut que en el resto de las ciudades libanesas. Respecto a esto también hay que destacar que la capital de Líbano es un caso aparte y se dan unas peculiaridades que no se dan en otros lugares.
Para la mayor parte de los visitantes, puede que el centro de la ciudad se sitúe en el famoso barrio Hamra pues aquí hay muchos hoteles de precio medio y alto, se encuentra además el Ministerio de Turismo, los principales bancos, agencias de viajes y de las principales aerolíneas, además de muchas tiendas
de ropa y calzado, restaurantes e importantes librerías. Aunque antes de la guerra era el lugar con mayor actividad, aún sigue siendo uno de los principales ejes de la ciudad.  En el sur de Hamra está Verdun, una zona llamada así por su principal calle, está llena de bloques y apartamentos, centros comerciales y tiendas de ropa de alta costura.
Al sudoeste de Hamra se encuentra el barrio de Raouché, donde se hallan las emblemáticas Rocas de las palomas (Sajra ar-Rushe). Es la única atracción natural que hay en Beirut y se aconseja verlas al atardecer. Si se sigue por la costa se llegará al campus de la American University of Beirut (AUB), una de las universidades más prestigiosas de Beirut y Oriente Medio, junto a la de los jesuitas, la universidad francesa de Saint Joseph. La Universidad Americana tiene un extenso campus y un museo propio en el que es gratis la entrada. Antes de la guerra, toda esta zona y el barrio de Hamra eran el centro de reunión de intelectuales y artistas liberales.

El paseo marítimo que bordea la costa, se denomina La Corniche. Es el lugar preferido para pasear o sentarse y hay todo tipo de gente, desde jóvenes hasta mayores que realizan distintas actividades, fumar narguile, charlar, hacer deporte, etc.  Es un buen sitio para relajarse y observar.

El Down Town o Centre Ville (Centro Ciudad), llamado así comúnmente, ha sido recientemente construido y se puede considerar el centro simbólico de la ciudad. La reconstrucción del centro de Beirut después de la guerra fue un reto del que era esencial encargarse y así lo hizo el Parlamento libanés en 1992, encabezado por el primer ministro de aquella época, Rafiq Hariri. Por lo tanto, se formó la compañía conocida como Solidere y se dispuso a la construcción. Solidere era una sociedad anónima en la que a los antiguos propietarios se les hicieron accionistas mayoritarios. Pero este proyecto ha recibido numerosas críticas, se les acusa de haber infravalorado el precio del suelo al distribuir las acciones, de anteponer los intereses económicos a los históricos, y, finalmente, de haber transformado el centro en una especie de “Disneylandia”. Aún así hay que ir a visitarlo para dar nuestro veredicto además de que a su alrededor también hay lugares de interés que merece la pena ver como la mezquita al-Omari, construida en el s. XII como iglesia de San Juan Bautista de los Caballeros Hospitalarios, la catedral de San Jorge, iglesia maronita de época de los cruzados, los baños romanos, el cardo máximo, el Gran Serrallo que es un edificio de época otomana, etc. Detrás del centro de la ciudad se encuentra la Plaza de los Mártires (Sahat ash-Shuhadá) en la que hay también una iglesia y una mezquita, en esta última, se reposarán los restos del ex primer ministro Rafiq Hariri, asesinado en un atentado. Sus restos y los de los que iban con él aún esperan en una especie de carpa junto a la mezquita para recordar quesu muerte aún no se ha esclarecido. Podréis observar también un pequeño trozo de tierra con restos de ruinas. Se dice que Beirut está lleno de yacimientos arqueológicos pero que no interesa descubrirlos, de ahí que todos los edificios que se están construyendo alrededor estén bien tapados con paneles.
Hacia el sudeste está el barrio de Gemmayzeh con bastantes restaurantes y bares, la mayoría en la Rue Gouraud. Está cerca de la estación de autobuses de Charles Helou. Y hacia el sur se encuentra el animado Ashrafiyyeh, con numerosos restaurantes, pubs y bares. Casi todos ellos en la Rue Monot.
Cerca de Ashrafiyyeh se encuentra el Museo Nacional de Beirut el cual es imprescindible visitar por su estupenda colección de objetos arqueológicos. El edificio es de la década de 1930 y ha sido objeto de grandes reformas a causa de los daños sufridos por la guerra civil de 1975. Entre las piezas de mayor
interés se hallan el sarcófago de Ahiram, rey de Biblos, (s.X a. de C.), con inscripciones del alfabeto fenicio, una estatura colosal descubierta en Biblos, mosaicos sarcófagos encontrados en la necrópolis de Tiro y otros objetos de época helenística, romana, del periodo bizantino y de la conquista árabe en
tiempo de los mamelucos: cerámica, joyería y vidriería. Frente al museo, en la ruta que conduce a Damasco, hay una especie de plazoleta donde se alzan cinco columnas romanas descubiertas en Beirut en la década de 1940 y un mosaico del siglo V proveniente de una iglesia bizantina situada al sur de la capital.
Otro museo es el Sursock, en el barrio también de Ashrafiyyeh, que merece la pena ir a visitarlo por su llamativa fachada, una mezcla de arquitectura árabe e italiana, y por el entorno, rodeado de mansiones otomanas y del mandato francés.

Y, por último, el museo Cilicia que posee una colección de objetos culturales y religiosos armenios. También en Beirut podemos encontrar numerosas galerías de arte
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