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Gastronomía

Una de las mejores formas para entender la mentalidad libanesa es observar el papel que desempeña la comida, y ,en especial, en la vida cotidiana junto al ocio. No sería muy exagerado decir que en los acontecimientos más importantes de la vida cotidiana la comida siempre está presente, es una pieza esencial. Líbano ha heredado de los fenicios el arte del comercio y de los árabes, el don de la hospitalidad. La generosidad de un anfitrión se mide por la cantidad de comida en su mesa. No en balde hay una antigua norma de hospitalidad que aconseja servir el doble de comida de lo que se espera que coman los invitados. Por tanto, si el viajero es invitado a la casa de un libanés, deberá aceptar todo lo que le ofrezcan. La comida sirio-libanesa es sumamente parecida, solo varían algunos platos y la forma de prepararlos. Suele describirse como “la perla de la comida árabe”, comprobaremos esto en los platos que se citan a continuación.
  • Entradas y tentempiés
Tradicionalmente, la comida libanesa empieza con un surtido de mezze, es decir, los entrantes o aperitivos que preceden al plato principal.

Son típicas una especie de cremas para tomar con el delicioso pan árabe (hubz arabi), entre ellas, el célebre hummus hecho de garbanzos y sésamo y el baba ganus, de berenjena ahumada. Muy refrescante es la crema elaborada a base de yogur, pepino, menta, ajo, y aceite (keshek).

Las ensaladas, de las que existen muchas variedades, suelen acompañar a los platos principales. Se elaboran con lechuga, tomate, pepino, cebolla, apio, legumbres y otras verduras. Finalmente, se condimentan con aceite de oliva, vinagre y limón. Entre ellas, las más famosas ensaladas son el fattush y el tabule.

También muy típico del Líbano es el shanklish, una especie de pasta hecha con queso muy fuerte y cebolla.

Otra especialidad típica son las riquísimas waraq einab (hojas de parra) rellenas con carne y arroz.

En cuanto a aperitivos calientes, son deliciosos los baraq, pequeños rollos de hojaldre, rellenos con queso, carne o verduras como las espinacas. Y las empanadillas saladas (sambusik).

Las sopas (shurba) pueden ser ligeras o más consistentes a base de pollo, o legumbres, y pueden servir como plato único.

Una especialidad que sirve de acompañamiento a numerosos platos es el arroz (ruz), que se prepara, entre otras maneras, con frutos secos y distintas especias.

Otros platos a destacar entre estos entrantes son el kibbeh, especie de croqueta que se puede tomar frita o cruda, rellena de carne picada de cordero, especias, piñones y nueces, que se sirve y se acompaña de forma diferente según la región; y el kusa, calabacín relleno de arroz, carne y piñones que puede tomarse solo o en labn (yogur).
  •  Platos principales
El plato principal puede estar compuesto por carne o pescado.

Las brochetas de carne llamadas kebab pueden ser de pollo o cordero y están cocinados en barbacoa de carbón junto con tomates y cebollas. Otro plato es el kafta, que se prepara con carne picada de cordero, cebolla y especias, cubierto con una ensalada de perejil.

También podemos encontrar el omnipresente ruz dyay (arroz con pollo) o lahme (carne). El arroz se cocina con especies aromáticas y encima se colocan pedazos de pollo o carne con almendras y piñones tostados.

El maqluba es un plato con arroz, especias, garbanzos, cebollas y pierna de cordero deshuesada, que puede presentarse en otra «versión», con berenjenas, almendras y piñones.
La mbluhiyye es un plato viscoso, de origen egipcio, con pollo o cordero y hojas de malva que son las causantes de esta viscosidad.

Otro plato es el magrebiyye (marroquí) que se prepara con bolas de sémola y especias al vapor, como un cuscús gigante, y se sirve con pollo, pierna de cordero y cebollitas en vinagre. Es muy popular en Trípoli.
Los pescados que encontraremos en las cartas de los restaurantes acompañados de forma diferente según la zona serán el salmonete, el róbalo y el lenguado.
  • Postres y dulces
La comida suele finalizar con fruta fresca. Otro postre que encontraremos es una especie de producto lácteo llamado mahlabiyye con esencia de azahar, almendras y pistachos. También dulces de queso, que se hacen con queso dulce y fibroso, con ashta (nata cuajada que se saca de la leche hirviendo) y almíbar.

Los dulces son muy consistentes y pueden resultar un tanto empalagosos a nuestro paladar ya que están elaborados con almíbar, nueces y miel (baklava), o nata montada, pistachos, cacahuetes o anacardos picados.
  • Bebidas
Las bebidas base de toda la población son el té y el café árabe y el turco (qahwe), que nunca se toma con leche. Una vez servido, se deja reposar con el fin de que los posos queden al final de la taza. También se toma a menudo zuhurat (té de manzanilla con flores silvestres y escaramujos secos), en Beirut pueden añadir varias gotas de agua de rosas. El ayran es una bebida de yogur, sal y agua, muy refrescante, que también se bebe mucho.

Existen numerosos puestos callejeros que venden sabrosos y variados zumos naturales recién exprimidos.

En cuanto a bebidas alcohólicas, es muy célebre el vino libanés. Lo exportan y sobre todo se produce en las zonas de Ksara y Kefraya. El arak es una bebida anisada parecida al ouzo muy popular a la que hay que añadir agua y hielo, se bebe durante los entrantes. La cerveza más famosa en Líbano es la Almaza. También hay que decir que muchos libaneses son aficionados al whisky.

Por último, hay que añadir que es muy frecuente ver que en las comidas ocupa un lugar preferente el narguile (pipa de agua) ya sea al principio, entre medias o al final.


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